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Cómo limpiar setas para que no pierdan su sabor

Existe una idea bastante extendida sobre la forma de limpiar las setas, y es que, éstas no pueden lavarse con agua. Se dice que al ser porosas hacen de esponja y absorben ese agua y además pierden sabor y textura.

Debes perder ese miedo y puedes limpiar las setas bajo agua como si de vegetales se tratase. En muchos restaurantes siguen este proceso.

Hay setas que para quitarles toda la tierra sí es necesario pasarlas bajo un chorrito de agua. Por ejemplo setas como los níscalos, tienen láminas y se acumula mucha tierra y suciedad entre ellas.

Lo que no es recomendable es dejarlas en remojo durante minutos u horas porque entonces sí pierden todas sus propiedades.

Limpiar las setas de forma correcta

Para limpiar las setas correctamente necesitas un cepillo especial. Existen dos grandes tipos de cepillos especiales; uno que se emplea para el tronco y es más duro, y otro más suave y pequeño para limpiar las cabezas. No te preocupes si no dispones de uno, siempre puedes recurrir a un cepillo de dientes con las cerdas suaves para no estropear ni dañar las setas.

limpiar setas con un cepillo

Es importante recordar que si has recogido tú mismo las setas, te hayas asegurado de conocer qué seta es la que vas a limpiar y cocinar. Si no estás seguro de lo que has cogido es mejor no arriesgar, puesto que hay muchas que son venenosas y peligrosas para la salud e incluso mortales.

Llegados a este punto, si ya sabes qué setas son las que vas a consumir, te explicamos el sencillo paso a paso para limpiarlas.

Limpiar las setas con agua fría

Lo primero de todo debes seleccionar sólo aquellas setas que vayas a consumir porque si las lavas todas y no vas a comerlas el mismo día, se van a estropear más rápidamente. Una vez que tengas los hongos que vas a consumir, sigue éstos pasos para sacar toda la suciedad y conservar el sabor:

  1. Coloca en una bandeja o plato las setas que vas a cocinar.
  2. Coge un cepillo y retira todo el exceso de tierra del tronco y del sombrero de la seta. Procura hacerlo suave para que no se rompan.
  3. Con una navaja o cuchillo, raspa la zona del tallo muy levemente para retirar la tierra que está más pegada.
  4. Una vez quitada la tierra superficial, sumérgelas por debajo del grifo y asegúrate de que salga un hilo fino de agua y que no salga en abudancia. Queremos que absorban la menor cantidad posible de agua para que así conserven sus propiedades y su sabor.
  5. Con la ayuda del cepillo nuevamente, raspa las setas una a una bajo ese hilo fino de agua. Limpia bien el tronco y si la setas son de láminas, asegurate que queden libres de tierra y completamente limpias.
  6. Una vez hechos estos pasos, seca con un paño limpio de papel una a una y déjalas airear para que terminen de secarse.
  7. Pasados unos minutos tendrás listas tus setas y preparadas para ser cocinadas. Ya puedes debutar como chef.

Si la seta es comprada en supermercado y viene ya limpia, puedes coger un papel de cocina ligeramente húmedo en agua y cuidadosamente pasarlo por el tronco y el sombrero. Será suficiente para retirar cualquier resto de suciedad que pueda tener.